Existe cierta controversia al respecto. Algunas personas la consideran ¿su salvación¿ a la hora de combatir la acidez, y otras empeoran cuando la ingieren. La explicación es muy sencilla: la leche contiene calcio que, al mezclarse con el ácido del estómago, lo neutraliza. De hecho, la leche es un antiácido, pero también puede provocar un efecto rebote cuando se toma en gran cantidad. Es decir, cuando se pasa el alivio inicial, se puede aumentar la fabricación de ácido en el estómago, lo que provoca de nuevo sensación de acidez. Aún así, en pequeñas cantidades, la leche puede ser un remedio natural y eficaz.
No, pero algunas veces el paciente puede confundir la acidez estomacal con el dolor en el pecho provocado por una enfermedad del corazón. Se debe acudir a un servicio de urgencia cuando se tenga sensación de quemazón, acompañada de un dolor de presión u opresión en el pecho.
Normalmente, los médicos diagnostican la enfermedad a través de los síntomas que relata el paciente. Solo conviene realizar pruebas específicas si el paciente no mejora después de 4 semanas de tratamiento, o ante la presencia de síntomas atípicos. Las más comunes son la endoscopia digestiva alta, la PH-metría y el tránsito esofagogastroduoenal.
Sí, sin duda alguna. La persona con sobrepeso tiene más grasa acumulada en la zona del abdomen, lo que aumenta la presión dentro de la barriga. Este aumento de presión provoca que el ácido del estómago se dirija hacia el esófago en busca de menos presión, lo que provoca reflujo.
Porque el factor emocional también cuenta. El estrés, los nervios, la ansiedad que se tiene cuando se deja de fumar también aumentan la acidez. Por consiguiente, aunque se supone que dejar el tabaco eliminará las molestias digestivas, en un primer momento éstas empeorarán por el hecho de estar nerviosos, pero con el tiempo desaparecerán. Además, abandonar el hábito del tabaco es muy beneficioso para la salud en general.
Sí, el tabaco produce una disminución en la fuerza con la que se contrae el esfínter inferior del esófago, facilitando el paso del ácido hacia el esófago, lo que provoca la acidez.
En principio no. Tan solo se puede relacionar la halitosis con problemas digestivos en algunas personas que tienen la bacteria Helicobacter Pylori. Esta bacteria no produce reflujo ácido, sin embargo, causa irritación del estómago, incluso úlcera péptica, lo que puede dar lugar a acidez. De todas maneras, se trata de casos aislados, normalmente la halitosis se debe a una mala higiene bucal.
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