Te estarás preguntando: ¿qué es eso de la motilidad gastrointestinal? En realidad, es mucho más sencillo de lo que parece. En pocas palabras, describe cómo se mueve la comida dentro de nuestro sistema digestivo, desde que la masticamos hasta que el cuerpo desecha lo que no necesita. Cuando ese tránsito funciona bien, todo fluye con normalidad, pero si se frena o se altera, pueden aparecer complicaciones como gases, sensación de ardor en el estómago, estreñimiento y acidez.
La motilidad comienza en nuestra boca, donde se produce la masticación. Durante esta primera parte de la digestión, los alimentos se desmenuzan y la saliva los humedece y lubrica para facilitar su paso al esófago y, posteriormente, al estómago.
A partir de aquí, el movimiento del alimento continúa a lo largo del sistema digestivo y depende del buen funcionamiento de distintas “puertas” o esfínteres —como el esfínter esofágico inferior o el píloro— que regulan el paso de los alimentos entre cada tramo.
Muchos de los trastornos de la motilidad se deben a que estas “puertas” no cierran del todo bien. En el caso del esfínter esofágico inferior (EEI), su mal funcionamiento permite que parte del ácido gástrico ascienda hacia el esófago, lo que desencadena la acidez.
Algunos de los trastornos de motilidad más comunes son:
- Gastroparesia: ocurre cuando el estómago tarda en vaciarse; es decir, la comida y el ácido secretado para digerirla permanecen más tiempo, lo que aumenta el riesgo de reflujo hacia el esófago. Esto puede suceder al comer muy rápido o ingerir alimentos muy grasos. También es más probable en personas con diabetes o tras algunas cirugías.
- Tránsito intestinal lento: cuando el intestino no se mueve correctamente, puede generar presiones en el estómago que favorezcan el reflujo.
- Síndrome del intestino irritable (SII): es un trastorno funcional en el que pueden aparecer alteraciones de la motilidad intestinal.
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): aunque no se considera un trastorno de motilidad como tal, suele estar estrechamente relacionada con alteraciones en el funcionamiento del esófago. Ocurre cuando el esfínter esofágico inferior no cierra correctamente o se relaja en momentos inadecuados, permitiendo que el ácido del estómago ascienda hacia el esófago y provoque acidez.
¿Cómo puedo mejorar la motilidad intestinal y aliviar la acidez?
Para mejorar tu motilidad intestinal, es recomendable hacer ajustes sencillos pero significativos en la alimentación y el estilo de vida. Puedes intentar lo siguiente:
- Aumenta la fibra consumiendo frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
- Establece una rutina de comidas e intenta comer siempre a la misma hora.
- Incorpora probióticos a tu dieta, como el yogur, el kéfir o el kimchi, para equilibrar la microbiota intestinal, que se asocia con un tránsito más regular.
- No te saltes comidas.
- Aprende a gestionar el estrés; técnicas como el yoga, la meditación o caminar pueden ser de gran ayuda.
- Bebe suficiente agua a lo largo del día.
- Come con calma y mastica bien los alimentos.
- Prueba masajes suaves en el abdomen para estimular la digestión.
Aun con todos los cuidados, es normal que en algún momento aparezca la acidez de forma ocasional, sobre todo después de comer en exceso o elegir alimentos muy grasos. En esos casos, puedes recurrir a un alivio rápido para sentirte mejor.
Recuerda que, si la acidez es frecuente o se repite con regularidad, lo mejor es consultar con un profesional de la salud. Una buena digestión conlleva una mejor calidad de vida.
Fuentes de referencia
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